Doctores que brillan en la industria

El Doctorado en Ciencias de la Computación es uno de los más antiguos del país. Si bien conduce a la adquisición de habilidades relacionadas con la especialización en un tema de la disciplina y la investigación científica de calidad, esto no necesariamente implica que los doctores continúen con una carrera académica ya que en muchos casos optan por incorporarse a reconocidas empresas: la formación recibida les permite ser líderes en el sector industrial.

Desde el primer egreso del Doctorado en Ciencias de la Computación, en 1997, han alcanzado el título más de 80 doctores, constituyendo el posgrado con mayor número de egresados en todo el país. El doctorado de la UBA en el área de Ciencias de la Computación es el ciclo de estudios universitarios oficiales que tradicionalmente conducen a la adquisición de las competencias y habilidades relacionadas con la formación especializada y la investigación científica de calidad.

Ahora bien, ¿hacer un doctorado significa seguir desempeñándose necesariamente en el ámbito de la investigación puramente académica? En esta nota se exploran interesantes casos de doctores –entre muchos otros- que han optado por continuar con una carrera en la industria nacional y cuya formación les permite liderar proyectos de investigación y desarrollo en reconocidas organizaciones.

Dan Hirsch es Senior Program Manager de McAfee Argentina en el centro de desarrollo de Córdoba y se incorporó a Intel (empresa que adquirió a McAfee) como ingeniero de software en el año 2006, luego de realizar actividades de investigación en Italia e Inglaterra. “El doctorado me abrió totalmente la cabeza, me brindó el pensamiento crítico y me abrió las puertas a todos los proyectos que encaré en la industria y en la academia, tanto en Argentina como en el exterior”, puntualiza Hirsch. En este contexto, la empresa buscaba repatriar doctores para su grupo fundacional en Argentina y le interesaba el perfil de doctor de la UBA.

Silvina Dengra es Analista Senior en Análisis, Explotación y Minería de Datos,  en la Gerencia de Negocios SUBE-Nación Servicios. También trabajó para TENARIS-SIDERCA y SIM&TEC, liderando proyectos de mecánica computacional. “En sí mismo, y dentro de áreas de I+D en la industria privada, el título de doctor me otorgó un diferencial muy valioso en un mercado laboral competitivo. Creo que las prácticas que adquiere un doctorando en nuestro ámbito, en cuanto a la autogestión, la visión crítica, la administración de recursos, la tolerancia a la frustración, hacen un combo a la vez difícil de sobrellevar pero forman al futuro profesional de una manera muy singular”, plantea Dengra.

Por su parte, Guido de Caso es el primer doctor que se incorporó a Medallia en Argentina y fue seleccionado incluso sin haber tenido experiencia previa en la industria. “Muchas veces en la industria surgen problemas donde el criterio de éxito no está bien entendido, o no es compartido por todas las partes involucradas. Aplicar el método científico en estos casos me sirvió para entender cuál era la función a maximizar en cada caso”, explica.  Y detalla que el doctorado le brindó habilidades de comunicación para presentar ideas y resultados en forma efectiva, así como también paciencia y tesón: “Hay momentos donde los resultados que uno espera no se dan y simplemente hay que seguir perseverando y apostando. En la industria no es diferente”, sostiene de Caso.

Camilo Melani trabaja como Senior Data Scientist en BBVA Francés. Anteriormente trabajó en Pragma Consultores, a partir de un programa del Ministerio de Ciencia que alentaba a doctores a incoporarse en empresas. “Durante el doctorado se atraviesa por muchas etapas que, de forma similar, se repiten trabajando en empresas: la creación de los proyectos, desarrollo, seguimiento y comunicación, vincularse con personas que nos ayuden o guiar a otras, tolerar las frustraciones e identificar las preguntas adecuadas”, aclara Melani. En este sentido, la realización del doctorado facilita estas actividades que son bienvenidas en las empresas.

Por último, Daniel Negrotto es cofundador y CIO de Findo LATAM, una fintech creada para desarrollar soluciones digitales de inclusión financiera. Él ya venía trabajando en problemas logísticos de la investigación operativa. “El ejercicio de modelizar los problemas a resolver que me aportó el doctorado se convirtió en mi estrategia preferida para la industria, donde es central la innovación en un proceso de I+D”, afirma Negrotto.  Dado que la creación de nuevas ideas, productos y proyectos requiere de innovación contínua, que involucra una permanente interacción entre la teoría y la práctica, “en ese camino, el doctorado en computación, potenciado con el manejo del método científico, tiene mucho para aportar”, complementa.

Cómo las empresas valoran el doctorado

La manera que uno tiene de encarar la solución de problemas (el Mindset), la capacidad de aprendizaje y de aplicación de conceptos formales hacia la industria de software, fue esencial al momento en que me convocaron desde Intel. Sin dudas es la característica que te da valor y que te diferencia de otros profesionales”, asegura Dan Hirsch.

Contacté a un profesor del doctorado que a su vez era director en TENARIS-SIDERCA y me incorporó al área de Mecánica Computacional. Luego se presentó la oportunidad de trabajar para SIM&TEC en un proyecto de desarrollo de un simulador para la industria del petróleo. Considero que mi formación resultó ideal para esta clase de proyectos”, señala Silvina Dengra.

Cuando me convocaron de Medallia fue interesante porque me sumé prácticamente sin experiencia previa en la industria, pero de todos modos desde Medallia hicieron una apuesta a mi potencial. Esto fue charlado de manera muy abierta durante el proceso de selección”, cuenta Guido de Caso.

La formación del doctorado es muy bien valorada. Actualmente muchas empresas están experimentando la transformación digital y el uso intensivo de datos, como es el caso de BBVA, lo que necesita de personas que conjuguen: saber interpretar la estrategia, ser parte del equipo desarrollador y estar ligado a la comunidad científica”, asevera Camilo Melani.

Mi formación fue clave al momento de formar Findo LATAM, porque uno de mis socios se enteró que estaba terminando el doctorado e inmediatamente me propuso ser parte del proyecto”, relata Daniel Negrotto.

Los casos desarrollados evidencian que la carrera científica no es la única opción posible a la hora de recibirse de doctor y que el doctorado brinda una formación que es altamente valorada por organizaciones de diverso tamaño y sector productivo.

2018-11-02T19:56:46+00:00 31/agosto/2018|Vinculación|