Desafíos de la vinculación tecnológica en el CONICET

Sergio Romano, Investigador en formación del ICC y Licenciado en Ciencias de la Computación (Exactas-UBA), fue recientemente designado Gerente de Vinculación Tecnológica del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Forma parte del Laboratorio de Inteligencia Artificial Aplicada y del Laboratorio de Neurociencia Integrativa, ámbitos donde está finalizando su doctorado. Trabajó en distintos proyectos comerciales de la industria del software y colaboró anteriormente en gestión pública. A fines del año 2017, visitó durante tres meses el Laboratorio de Ciencia Cognitiva Computacional de Josh Tenenbaum en el MIT para profundizar su conocimiento sobre los avances recientes en modelado cognitivo. En el año 2018, le otorgaron el premio Facebook Emerging Scholar Award. 

En diálogo con Romano, conversamos sobre los problemas y desafíos actuales en pos de vincular al sector científico-tecnológico con el sector productivo mediante políticas públicas.

¿Cómo fue asumir la Gerencia de Vinculación Tecnológica del CONICET en medio de la Pandemia y qué te atrajo de esta propuesta, muy distinta a tu actividad habitual en el ámbito académico?

Sergio Romano

Cuando Ana Franchi asumió la Presidencia de CONICET y el Gerente de vinculación anterior renunció, surgió una posibilidad, quedando vacante esta gerencia. Claramente la Gerencia de Vinculación Tecnológica resumía las 3 líneas que a mí me apasionan: estar en el Estado en gestión pública, el ámbito científico y de la academia y el sector productivo con el relacionamiento hacia las empresas.

Es cierto que asumí el cargo el 1 de mayo en medio del Coronavirus. Eso implicó que a todo el equipo lo conozco a distancia, además en este momento el sistema científico está dando muchas respuestas ante las necesidades del sistema sanitario, nuestra área debe dar un soporte concreto (desde el desarrollo de los kits hasta las licencias de investigación y desarrollo). Todo el sistema científico se involucró, lo cual para nosotros es un aprendizaje muy grande, que esperamos poder replicar para otros grandes problemas pospandemia, como el problema del hambre y del empleo en la Argentina.

¿Qué proyectos destacados tienen en la Gerencia de Vinculación Tecnológica, sobre todo en el vínculo con las empresas?

La gerencia de Vinculación Tecnológica trata de articular al Estado y sus distintos organismos y niveles, a las distintas industrias y cámaras empresariales y también al sector científico compuesto por investigadores. Cuando se presenta un problema tecnológico o la oportunidad de innovar, allí estamos nosotros para brindar asesoramiento y nuevas capacidades a nivel nacional. Estando convencidos de que el sistema de CyT es el eje fundamental de desarrollo del país.

En cuanto a iniciativas, estamos hablando con el banco Credicoop para obtener créditos con el fin de que las empresas que se relacionan con el CONICET puedan tomar un crédito a tasa baja y con años de gracia para proyectos de investigación y desarrollo. Buscamos que haya una sinergia entre el sector financiero y las empresas privadas para potenciar estas actividades.

También se está pensando en cómo seguir mejorando el diálogo entre investigadores y empresarios. Incluso se está evaluando un programa voluntario de pasantías de verano para que becarios del Consejo puedan hacer sus aportes al sector privado o al de la administración pública, con el objetivo de mejorar la dinámica entre estos sectores.

Es importante recalcar que el CONICET tiene muchísimo servicio tecnológico de alto nivel que está a disposición de empresas que requieran este tipo de conocimiento o capacidades que no puedan ser resueltas por las propias empresas. A veces se desconoce que nosotros también proveemos servicios a la industria, que brindamos mecanismos ágiles y flexibles para que eso sea posible. Algunas industrias que conocen estos servicios, los aprovechan y se potencian, queremos que más industrias lo hagan. Nuestro objetivo, en definitiva, es fomentar el desarrollo de la industria nacional con preferencia en la pequeña y mediana empresa y construir una política pública como resultado de este proceso.

¿Cómo es la articulación federal de los programas de vinculación tecnológica y qué trabajo están haciendo para aceitar el mecanismo que interrelaciona a la red nacional compuesta por esas 17 oficinas en todo el país?

La verdad que cuando llegamos encontramos una gerencia muy golpeada, fragmentada, ya que se había perdido el ida y vuelta con el territorio de las provincias. Un primer desafío fue, entonces, reconstruir ese vínculo con las oficinas de todo el país, porque las oficinas de vinculación tecnológica son un actor central para poner en valor la política científica en cada una de las regiones o provincias. Queremos que sean actores de la discusión del sistema científico y del sistema productivo de las provincias, que estén ahí presentes para relevar la demanda, poner en discusión qué es lo que el sistema científico puede aportar y tratar de traducir los desafíos del sistema productivo y del Estado, en un problema científico o en una política científica federal. Cada 15 días venimos haciendo una reunión virtual con cada oficina de vinculación tecnológica pero hablamos todos los días para tratar de articular las políticas.

Comúnmente cuando se habla de vinculación tecnológica se hace alusión al triángulo de Jorge Sabato, Estado-Sector CyT-Sector Productivo. ¿Este triángulo es una mirada ideal sobre la vinculación tecnológica o es factible llevarlo a cabo?

Creo que no es ideal, sino que efectivamente sucede. Lo que sí tal vez es ideal es esta división de tareas, porque en la práctica la gran cantidad de proyectos que se logran desarrollar comúnmente con una solución real incluye a esos tres actores, pero a veces son más difusos los límites y el lugar que ocupa cada uno. Podemos tener investigadores que empiezan trabajando en un lugar académico pero paulatinamente ayudan a desarrollar tecnología y se convierten en emprendedores o empresarios, hoy realmente no sabemos en qué lugar a nivel de pertenencia o identidad está cada uno, si son investigadores o empresarios. En todo caso hay que ayudarlos a tomar la decisión. Lo que sucede es que la normativa o las herramientas del Consejo no están tan adaptadas a esta situación. Es un buen desafío. Y a veces  también surgen empresarios que apuestan a la investigación y al desarrollo y crean fondos destinados a esas actividades.

Lo mismo para el Estado que puede generar esa demanda de soluciones o puede formar parte con una empresa. Cito dos ejemplos: Y-TEC y LA.TE.ANDES. Y-TEC es mitad de CONICET y mitad de YPF, e impulsa desde el sector productivo la energía y la innovación. En el caso de LA.TE.ANDES, es una empresa mixta privado-pública (GEOMAP-CONICET) consistente en un núcleo tecnológico productivo de innovación para la valoración de georecursos, con un laboratorio de termocronología de altísimo nivel internacional que brinda servicios a la industria petroquímica y minera.

Recientemente el presidente de la Agencia I+D+i, Fernando Peirano, comentó que en la Argentina hubo durante los últimos 20 años en promedio unas 600.000 empresas; que de ellas, 6000 hacen innovación, 600 hacen algo de investigación y 60 explican el 80% de la I+D en el sector privado. ¿Cómo ves esta necesidad de que más empresas inviertan en investigación y desarrollo, teniendo en cuenta el avance de empresas públicas en Argentina?

Lo que sucede en Argentina es que el Estado es el mayor inversor para investigación y desarrollo. Por nuestro lado ya hemos incentivado al sector privado a que haga lo mismo, que contraten investigadores y que impulsen estas actividades. Pero también es verdad que tenemos muchas empresas públicas que no invierten en I+D.

Debemos tener una mirada flexible: una empresa de base tecnológica puede existir en cualquier formato. Por ello recientemente hemos modificado un decreto que en su momento permitía al CONICET solo tener el 49% de capital accionario en una empresa (Ley de Ciencia y Tecnología 25.467). A partir de ahora el Consejo puede tener el capital que sea conveniente, aumentando la participación del Estado en empresas de base tecnológica. No es que se necesite más o menos sino que cada caso particular hay que pensarlo y analizarlo.

Como país contamos con muchas empresas exitosas, no sólo Y-TEC sino INVAP o ARSAT, son ejemplos de empresas públicas de base tecnológica. Pero también tenemos casos de empresas públicas con mucho capital a las que no le hemos pedido que invierta en investigación y desarrollo, como por ejemplo Fabricaciones Militares (FM). En su momento, FM fue la empresa que generó la industria metalmecánica en Argentina pero con el tiempo fue perdiendo inversión en este sentido. También queremos potenciar la inversión pública en empresas como Yacimientos Carboníferos Río Turbio o AYSA.

Otro ejemplo muy claro: la BBC tiene dos laboratorios con 200 investigadores y es una empresa de comunicaciones. Radio y Televisión Argentina (TV Pública), no tiene un equipo de investigación en su interior pero podría tenerlo.

Si bien hay investigadores de CONICET dispersos en distintas empresas, es distinto planificar un objetivo sistemático donde las empresas estatales tengan estructuralmente estas áreas de I+D en el mediano y largo plazo, tanto para empresas nacionales como provinciales y municipales.

En tu caso sos joven, tenés 33 años. ¿Cómo ves el hecho de que se vaya sumando más gente joven a la gestión pública de la ciencia y la tecnología, teniendo en cuenta el dinamismo que requiere?

Es muy positivo. En varios organismos de Argentina se empieza a pensar un Estado mejor posicionado que adquiere relevancia en los cargos de conducción, se cruzan generaciones con distintas ideas, con distinto ímpetu que va tratando de articular una sinergia distinta con otro tipo de recorrido profesional. En mi caso que vengo del mundo de la Computación, de las startups y los emprendimientos en la industria, estoy acostumbrado a desarrollos ágiles y a ser muy operativo. Considero al CONICET como la acumulación de diferentes generaciones que han dado ciertas discusiones esenciales en base a la ciencia y la tecnología. Y necesitamos que más y más investigadores se acerquen a la gestión pública, que participen y se animen a hacerlo. Lo digo porque no sólo se necesita producir conocimiento de valor agregado sino también plasmarlo en diseños institucionales que permanezcan a futuro, independientemente de las personas que en ese momento ocupen los cargos públicos.

Por último, ¿está en tus planes terminar el doctorado, te queda tiempo suficiente?

Sí, ya tengo todos los resultados del trabajo científico, me falta escribir la Tesis. Planeo finalizarlo en marzo de 2021. Claro que está costando por la carga de trabajo ya que todos los días comenzamos la gestión a las 8 de la mañana y finalizamos a las 9 de la noche. No hacemos otra cosa que gestionar. En algún momento seguro me pondré al día.

2020-09-17T11:00:29-03:00 12/agosto/2020|Actualidad, Noticias, Vinculación|
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